miércoles, 4 de abril de 2012

Capítulo 3


Por la mañana como no tenía nada que hacer, y mi madre estaba de entierro, me puse a leer el libro que ayer no había conseguido leer.
Al rato llego mi madre.
-marta ¿leíste la nota que te deje en la nevera, no?
-si, ¿a que entierro tenias que ir? Que no me dijistes nada.
-es que se murió ayer una amiga de cuando yo era pequeña.
-y no me dices nada?.
-y yo que quieres que te diga si no la conocias.
-ah bueno, entonces no me importa.
-pues eso, olle, que no se te olvide que hoy estas castigada eh, no hagas planes.
-lo sé perfectamente mama, me quedare en casa viendo la tele o leyendo el libro como de costumbre.
-si estudiaras un poco mas..
-pero para que quieres que estudie ahora?
-para aprobar, que no es que vayas muy sobrada.
-hay mama, no me dejas hacer nada, ya no puedo ni ver la tele en paz.
-haz lo que quieras, mira, a partir de ahora no te voy a decir nada, solo que no te van a hacer ningún examen de ver la tele.
-siempre dices lo mismo.
-porque es la verdad.
-pues eso, ala déjame en paz.
Me fui al sofá, a leer el libro. Mi madre se puso a hacer la comida, y yo seguía leyendo el libro.
-a comeeeeer! –Grito mi madre–
-ahora voy.
-ahora no, ya, que luego tengo que irme a trabajar y sino fregas tu.
-voy, voy, voy.
Nada más acabar de comer mi madre se preparo y se fue a trabajar, y yo me fije en la hora y vi que eran las tres y cuarto, entonces me fui a la habitación y me empecé a probar de todo, al final me decidí por unos pantalones cortos, una camiseta de manga corta y unas converse, vamos, normal del todo, porque si iba demasiado arreglada a un parque y con ese tío, el pensaría que me arreglo para él, aunque eso fuera lo que pretendía.
Se acercaban las cuatro, y yo estaba maquillándome todavía, así que tenía que salir de casa ya porque si no, no llegaba ni de coña.
Llegue un poco tarde, pero no creo que eso le importara. Allí estaba el apoyado sobre el árbol donde habíamos estado ayer, era tan guapo, que ni siquiera me podía creer que fuera yo la que había quedado con él.
Me acerque a él, y me senté a su lado.
-llevas mucho tiempo esperándome? –dije amablemente–
-no, acabo de llegar ahora–dijo mientras mostraba una sonrisa de oreja a oreja–
-ah, vale. Bueno, y que hacemos?
-no sé, vamos a dar una vuelta?
-claro. Pero una cosa, por que querías quedar conmigo antes que con los demás? –dije intrigada–
-ya te lo dije, para conocerte mejor–dijo avergonzado–
- ni que te gustara o algo.
-yo no he dicho que tu no me gustes.
-ah, osea que te gusto?
-tampoco he dicho que me gustes–dijo irónicamente–
-entonces que quieres decir?, no hay quien te entienda.
-nada, tu mejor piensa lo que vas a decir antes de decirlo.
–me acerque hasta el hasta estar a pocos milímetros de su boca–Porque? –le susurre–
–se empezó a poner nervioso, pero no se movió de la posición en la que estábamos–
-me has oído? –le dije susurrando mientras le miraba a los ojos y a la boca todo el rato–

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